sábado, 14 de enero de 2012

Una cabaña

Hace tiempo comenzó a derrumbarse una cabaña en el bosque. 
Tiempo atrás la habíamos construido con restos de árboles robustos y blancos; la habíamos forrado con caricias, emoción y cientos de kilómetros entre nosotras; y de fondo las canciones, los colores de las ciudades, los acordes de Manel. Sus cimientos estaban bien anclados en el suelo de nuestro pequeño humedal. Pasábamos las noches hablando sin abrir la boca y desayunando bajo el cielo mediterráneo. Tuvimos amor entre las manos.
Quizá deberíamos haber juntado más los palos y las cuerdas de las paredes o haber aprendido a decodificar los zarandeos de la distancia. Sea como fuere, el refugio comenzó a perder estabilidad. 
Cada trozo que caía sonaba con un golpe seco, como las bofetadas que duelen y se quedan impresas en la mejilla.
Y al igual que las mansiones abandonadas, la nuestra se fue derrumbando. Yo me olvidé de regar tu reclamo y tu de desescombrar mi silencio.
Pasaron los meses con casas nuevas y separación de bienes. Otras paredes. Otras ventanas.
De pronto me di cuenta que no había vuelto a escribir sobre ti ni sobre aquella cabaña. 
Y la vida funambulista caminando sobre un cable entre tu tejado y el mio fue poco a poco devolviéndonos al cariño
¿Sabes? te quiero. 



martes, 10 de enero de 2012

Sin título 15

A veces parece que lo entendemos todo y no somos más que unos pequeños imbéciles.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Tratado sobre el fin del mundo


El 31 de Diciembre de 2012 es el fin del mundo. A las 19 horas nos convertiremos en hologramas. Dejaremos de existir como seres que respiran y nuestras venas pasarán a ser haces de luces de colores, sin materia viva, sin movimientos autónomos.
Planos como el papel de fumar quedaremos transformados en ilusiones ópticas, piezas de coleccionismo del S. XXI sin más alma que unas rayas luminosas que parpadean en interferencias constantes.
Nuestro planeta dejará de moverse por pulsiones nerviosas y se convertirá en una inmensa bola de quietud lumínica.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Sin título 15

Me alteran tus huesos que se mueven bajo piel dura y morena. Las teclas de tu espalda cuando te curvas hacia mí. Afíname el oído de nuevo, devuélveme melodías de susurros agitados mientras yo busco el arpegio perfecto. Agárrame entre tus dientes, boca mojada de ti, calor de calma. Bonita todo el rato.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Ajito

Me gusta que te emociones con mis sopas de ajo. me gusta tu teatro con el arroz con leche. saber que podemos virar, que nos queremos. me gusta tu ausencia y tu presencia cuando tiene que ser. haces que todo sea fácil, que del respeto nazca una comodidad. que el demonio duerma bajo el mar, que el dolor sea más bajito sin recurrir a ti.
Me gusta que aceptes estar en mi vida de esta manera y que tu seas así, sin más y al margen de lo que el resto opine.
Sabes que te quiero, ajito y si lees esto, sabrás que me tienes.

sábado, 22 de octubre de 2011

Bajo tierra

Después de que hayas muerto, la melancolía se apoderará de ti por haber deseado aquellas cosas que no hiciste. Bajo tierra, los huesos tienen toda la eternidad para pensar y retorcerse

Mis voces y yo

Tengo tres voces dentro de mi cráneo. Una de ellas me frena con tono grave y austero impidiendo que ruja el animal; la de timbre agudo me confunde haciéndome creer cosas que no son. La última, la más serena y neutral me dirige hacia donde quiero, no me juzga y me sella la boca cuando tus labios me rozan.

licencia

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.