martes, 13 de mayo de 2014

La nota de suicidio (Homenaje a Serge Gainsbourg)


Cuando el hombre del sombrero gris entró en la habitación, el cuerpo de su joven amante aun se balanceaba levemente. Aquel chico vertical era una suerte de péndulo rígido colgado sobre una nota arrugada tirada en la alfombra. El hombre del sombrero gris, quien había querido a ese muchacho atormentado durante un tiempo, tomó el trozo de papel, lo aliso y comenzó a leerlo con cara de invierno, de lluvia. Lamentaba profundamente esa decisión; pero a medida que la leía su rostro se transformaba en tormenta tropical, su ceño se fruncía y sus dientes se apretaban. Ese muerto delicioso se transformó de repente en un fiambre despreciable. El hombre volvió a arrugar la nota y la tiro de nuevo al suelo con desdén. Miró fijamente aquellos ojos en blanco y espetò: 

- No me puedo creer que hayas sido tan desgraciado de cometer faltas de ortografía en la nota de tu suicidio. ¡Què falta de respeto!

Dio media vuelta  y salió de la habitación profundamente molesto.

jueves, 2 de enero de 2014

Una temporada en el infierno de Rimbaud

Surcando la laguna Estigia tres remeros sordos me llevan hacia mi nuevo hogar. No oyen mi risa ni sienten mi prisa. Sólo reman, que es lo único que han hecho siempre. Son alumnos aletargados de Caronte que aprendieron bien el oficio de la indiferencia. Mi cuerpo no pesa y a pesar de la luz que desprende y su color azulado, no sienten mi impaciencia por llegar.
Ya tenía ganas de abandonar el sinsentido de arriba, donde los árboles crecen con gotas de sangre colgando de las ramas.

martes, 30 de abril de 2013

L.

Tu cuerpo es una isla de caníbales. Mi carne de náufrago repartida entre mil bocas


viernes, 11 de enero de 2013

Sin título 16

Me imagino la sensación de ver algo que explote ante mis ojos y no emita ruido alguno.
Una banda de música infinita sin dejar escapar una sola nota.
Un corazón que late y no ofrece pulso.
Un orgasmo con la boca cerrada y la frente fría.
Las venas no se hinchan sin una emoción que sople el torrente.
Una orgía con la ropa puesta.
Una copa rota.
Pero tu haces que aparezcan los sonidos y las coherencias. ´
Qué fácil es que también los hagas desaparecer.

miércoles, 9 de enero de 2013

El recreo

Pediatra primerizo. Todo es acariciable, sin obstáculos, sin la aspereza del pelo. Todo maravillosamente horizontal. Tus manos arden al tocar una piel tan blanca, tan lisa, tan censurada.
Grosera erección disimulada bajo la bata blanca de profesor. Miedo a dañar una figura de barro fresca, sin hornear. 
Demasiado pronto y a la vez demasiada ansia. En su imaginario, las más grotescas imágenes resplandecen dentro de ese cerebro podrido de deseo bipolar. Eso si, ha de guardar las formas de caballero.
Sólo quiere un último roce antes de que los demás alumnos vuelvan del recreo..

sábado, 5 de enero de 2013

Instantáneas

A cada minuto que pasa un perro ladra en un parque, un árbol se tala en un bosque, una pareja folla en una cama, alguien estornuda frente al semáforo, una empresa se hunde y otra surge con ganas, un niño se muere de hambre en África, un estudiante suspende un examen, un padre sostiene en brazos a su primer hijo, una mujer aprueba unas oposiciones, un hombre pega a su mujer, una enfermera extrae una toma de sangre, un móvil suena dentro de un vagón de metro, un anciano se tropieza en la acera, un conductor muere en un accidente, un tendal se vacìa de ropa limpia, alguien dice un te quiero, a un vecino le toca la lotería, unos amigos se emborrachan, un Dj pincha a Autechre, un niño se rompe un brazo jugando al fútbol, alguien se estremece con un beso, una vaca caga en el campo, aparece un "me gusta" en facebook, los sueños se rompen, una mujer aborta, un cerdo se salva de convertirse en embutido, aparece en el cielo una estrella fugaz, un chico hace click con su cámara digital, estrenan una película en el cine, alguien echa de menos a alguien, una niña sopla las velas de su tarta de cumpleaños, encuentran la vacuna contra una enfermedad, aparece otra, una señora se excita viendo porno en su casa, un cura lee el sermón desde el púlpito, alguien se corre una paja en el lavabo del colegio, unos cachorros nacen, una persona termina el libro del hombre que no amaba a las mujeres, las lágrimas salen de unos ojos marrones, un travesti se folla a una señor empresario, un huevo se cae al suelo, se compone una canción, un condòn se rompe cuando no tenìa que hacerlo, a un hombre se le pasa el arroz, nos damos cuenta que no podemos volver atrás y que los agujeros del colador se hacen cada vez màs pequeños.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Celebración


Después del gran banquete de vino y besos, salió de aquella casa con una sensación de vértigo propia de los excesos reconocidos como deliciosos, de esos que te dejan un gusto a mar en lo más profundo del paladar. Una suave presión apretaba su garganta y la risa se le escapaba por los ojos. Caminaba con el peso inexistente y las caderas bien tiernas.
Llegó al muro situado en frente de su casa y se paró mareada. La agradable sensación de placer se había transformado en un revoltijo de formas extrañas dentro de su estómago. Apoyó su brazo en la tapia, arqueando su cuerpo hacia delante con la frente perlada tocando la piedra lisa y caliente. Sentía ganas de vomitar y no dejaba de sentir la extrañeza geométrica en sus entrañas. Un estertor la sacudió. Impulsivamente se recogió la camisa para no mancharla si ese exceso finalmente salía. Sólo miraba fijamente al suelo percibiendo como se llenaba su garganta. Finalmente vomitó un montón de corazones que se amontonaban en el suelo latiendo a destiempo y con el suyo propio a punto de salírsele del pecho. Cuando hubo escupido hasta la última gota y repuesto sus fuerzas, sacó del bolso un palo largo y puntiagudo a modo de brocheta, ensartó el más rojo y se lo llevó a su casa para concederse otro banquete y celebrar la mutua pertenencia de ambos músculos. El resto se los dejó a los perros, que también se enamoran.

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