miércoles, 2 de junio de 2010

La estrofa muda

En una ciudad dormida, trepo a medianoche por las tuberías del edificio hasta llegar a tu ventana y te miro a través del cristal, agudizando el olfato como un animal, llegando hasta mí el aroma de tu calma.
Me agazapo junto al alfeizar y te observo respirar en movimientos lentos y constantes, teniendo como único escolta la soledad de la noche.
Comienzo a enrollarme en el hilo imaginario que sale de tu abdomen, como si mi piel fuese arena y se adaptase a tu estilizada figura de Ariadna seductora, mimetizándome con tu silencio y convirtiéndome en la carnívora de tu silueta. Desde el otro lado del cristal mi fantasía comienza rodando por tus pies fríos que calman la temperatura de mi boca; trepo por las rodillas caminando hacia el ocaso en dirección a tu vientre, pero al llegar a los muslos me detengo en tu mitad imaginando su textura como la de un molusco indecente que palpita a mi contacto y me llena la boca de sal.
Sigo enrollándome en tu red blanca, revolcándome por la orografía de tu pecho hasta llegar al cuello. Lo huelo, lo reconozco como mío y me invento su sabor que me penetra como un puñal de delicioso filo. Te rodeo buscando un manantial de agua fresca que calme mi sudor, tropezándome al fin con tu boca que me alivia y me ahoga. Y es entonces cuando comienza mi frenesí...
Desde el silencio al otro lado de tu ventana, las ansias se agolpan en la punta de mis dedos que recorren con precisión de cirujano mis aristas físicas. Y una vez más es el silencio el que marca el tempo de mi adagio, acelerando el aire de mis pulmones hasta convertirlo en un allegro moderato.
Mi partitura se alarga en un pentagrama bañado con mis ganas en el que las diez últimas estrofas se agolpan en un amasijo de corcheas que temerosas de despertarte tiñen de tango mudo mi entrepierna, imaginándome que son tus manos las que me tocan y las que secan mi sudor.
Y de nuevo es el silencio de tu sueño el que me devuelve a la calma de donde salí antes de que el imaginario se me adelantara poniendo fin a mi derrame.



1 comentario:

  1. el cirujano compra mahous y se viste de mujer los sabados por la tarde....

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