viernes, 30 de abril de 2010

Divagaciones enroscadas

El primer día del mes, la metáfora del primer día del resto de mi vida junto a tí. ¿Y el último día del mes? te buscaré y te volveré a encontrar. Me has enseñado tanto que me atrevería a decir que ahora soy mejor persona. La mujer salvaje enroscada entre mis brazos. Bifurcación de caminos. Felina. No me haces sentir, sino que siento contigo. Cabeza arriba, calentándome los pies y enfriándome la cabeza...
Y mi mente podría seguir divagando sin descanso.

miércoles, 28 de abril de 2010

EL JARDÍN DE LOS SUPLICIOS

El Jardín de los suplicios (Le jardin des supplices (1899)) del escritor francés Octave Mirbeau, es una novela que leí hace años en la que se mezcla la crueldad, la sangre y el erotismo (confieso que la mezcla de estos dos últimos ingredientes me fascina) hasta un extremo que roza la locura; impregnada de un realismo tan crudo que a veces resulta imposible de leer.
En ella, Mirbeau nos muestra un gusto refinado, casi voluptuoso por la muerte, exhudando morbo por lo extraño y lo enfermo. Las imágenes favoritas de Mirbeau serán las de personas buscadoras de todos los placeres como único modo de asirse a la vida o de sentir la proximidad de la muerte. En cierta manera veo en esta novela un paralelismo con "El Erotismo" de George Bataille, en el que según palabras del propio autor: "El ser humano constantemente se da miedo a sí mismo. Sus movimientos eróticos le aterrorizan y su conocimiento epistemológico sólo es alcanzable en un grito agónico de placer o en un alarido desgarrado por el dolor extático de la muerte."
No pretendo hacer un tratado filosófico sobre este tema, entre otras cosas porque carezco de la formación adecuada, aunque me resulten fascinantes ambos libros por lo que cada uno representa, así que os invito a leerlos si aún os queda un hueco..
El Jardín de los suplicios narra las vidas miserables, oscuras y sórdidas de un hombre corrupto que viaja a Ceylán para una expedición científica y de una bella mujer inglesa, Lady Clara, en apariencia sensible y dulce que esconde pasiones sádicas. Los dos protagonistas y su historia, son producto de una narración inventada durante una reunión de intelectuales del siglo XIX, en casa de un escritor académico en la que se habla con entera libertad sobre el crimen, como de un instinto natural unido al instinto sexual.
Ambos se conocen durante un viaje en barco a Oriente e inmediatamente se establece entre ellos una relación erótica. Ella logra convencerle de que deje su misión y la acompañe a China a visitar la cárcel de un pueblo en la que el mal, el crimen, la sangre y el refinamiento de las torturas allí perpetradas serán los ingredientes principales.
Es allí donde el hombre descubre las oscuras perversiones de la dama
Y así entramos en la parte primordial del texto: la visita a la carcel china llamada el jardin de los suplicios. La descripción de torturas atroces, in crescendo en función de la posición social (la tortura a la que es sometido un noble condenado a ser masturbado continuamente por dos gheysas hasta expulsar sangre, terminando por desangrarse, entre otras, son especialmente atroces), nos intentan mostrar, no las torturas en sí mismas, sino el placer, cada vez mayor, que aquellos horrores y aquella atmósfera producen en Lady Clara transportándola hacia el éxtasis erótico.
Sexo, sangre y belleza se amalgaman en el jardín de los suplicios contándonos que el horror es precisamente la hermosura para la dama, la cual busca huir del tedio a través del éxtasis en la muerte y de la visión placentera de la tortura y el dolor ajenos.

martes, 27 de abril de 2010

Sin título 4

Siempre admiramos lo ajeno..

sin reflejo

El pánico a mostrarme hace que prefiera mi reflejo vampírico en los espejos; Creo que ni las cruces ni los ajos harán que desaparezca la eterna duda de quién demonios soy.
Y ya no me planteo si eso es bueno o malo. Seguiré saliendo por la noche, seguiré corriendo con mi perro por la playa, seguiré amando, seguiré conquistando nuevos mundos y seguiré respirando, pero si de algo estoy segura es de que esta sensación forma parte de mí y me seguirá allá donde esté. La palabra escrita es la única forma que conozco de ser absolutamente sincera.
Amen

martes, 20 de abril de 2010

Cajón desastre de realidades

Cajón desastre de realidades que me ocurren bastantes veces al año:
1.- Intento atrapar fantasías que vuelan a poca altura de mi cabeza, pero me falta impulso y cuando lo consigo, muchas veces se me desdibuja la sonrisa.
2.- No estoy en ningún sitio y pertenezco a no se.
3.- El sí me da miedo y el no me oscurece.
4.- Tengo una espiral dentro del occipital derecho que arrastra con su giro al izquierdo.
5.- Me siento como una polilla: La luz de mi propio abismo me atrae y hace que me sumerja en él como una demente
6.- En el fondo soy una tia normal que adora el buen vino, los buenos colegas, las buenas juergas, los buenos libros, las buenas pelis, el buen sexo y las buenas relaciones y cuando esas cosas se hacen presente, los cinco punto anteriores me dejan un poco libre.

lunes, 19 de abril de 2010

Erzsebet Báthory

La Condesa vivía delante de su gran espejo sombrío, el famoso espejo que ella misma diseñó. Pasaba largas horas contemplándose. El espejo tenía unos salientes para apoyarse, evitando así la fatiga. En el corazón de su cuarto sólo ella; ella siempre inalcanzable y cuyas múltiples facetas no podía reunir en una sola mirada. Ella era una de esas criaturas que habitan los fríos espejos, como la madrastra de Blancanieves, personaje inspirado en nuestra bella vampira. Cabría preguntarse qué buscaba y porqué habitaba en uno de ellos. Creemos que, como todo aquel que se contampla, se buscaba a sí misma, pero no podía encontrarse ya que no lograba verse tal y como era. Como su pariente Drácula, rechazaba el paso del tiempo y la vejez. Pero las razones por las cuales Erzsebet no se reflejaba en el espejo son diferentes a las del personaje de Stocker. Drácula era un muerto-vivo. Un muerto no existe, por lo tanto no se refleja. La condesa Báthory era una mujer y por eso no fue vista. Ni su madre, ni su suegra ni su marido repararon en ella.
Había construído en el espejo su fría morada; se podría decir que era su prisión. Prisionera de su narcisismo de muerte, tenía Erzsebet en su mirada la soledad de la luna..
Mientras la salud de su marido comenzaba a declinar, ella se iba haciendo cada vez más fuerte y hermitaña. Había tenido amantes pero sin apasionarse por ninguno y aunque al cumplir los cuarenta seguía siendo muy bella, se agravó esa permanente obsesión de alejar la vejez. Con tal fin, sus sirvientas la proveían de brevajes y filtros mágicos. En 1604, teniedo 44 años, murió su marido y fue a partir de ese momento, que Darvulia, una hechicera muy vieja a la que llamaban "la bruja que venía del corazón del bosque", en el que volvía a hundirse ciertas noches para aullar a la luna, apareció en su vida y fascinó a Erzsebet, quien se entregó por completo a los frutos maduros de la locura.
En Csejthe, la Condesa y Darvulia tenían el campo abierto. esta provincia, enclavada en el corazón de los altos cárpatos, era una provincia alejada y retrasada y sus habitantes eran ignorantes y permanecían aterrados por las supersticiones de la montaña.
La antigua tierra de los dacios era aún pagana y su civilizacion llevaba dos siglos de retraso con el resto de Europa occidental. Reinaba la misteriosa diosa Mielliki, el dios Isten y el diablo Ordog, servido por sus brujas que habitaban los supersticiosos Cárpatos. Mientras, el vampiro, el dragón y el lobo, resistiendo a los exorcismos, lo hacían entre Rumanía y Hungría.
Siempre existieron muchas muertes debido a siniestros y aterradores victimarios. A menudo las muchachas desmejoraban y morían y, si al exhumarlas se comprobaba que el cadáver no estaba lo suficientemente descompuesto, era aconsejable atravesarles el corazón con una estaca antes de volver a enterrarlas.
Con habilidad, la hechicera suprimió ante su ama todo obstáculo exterior que ésta temiera no poder superar. Había descubierto en ella la desierta insensibilidad de la luna, vislumbrando una vulnerabilidad psíquica dispuesta para la siembra como un campo negro: Alejar para siempre la vejez, conservar el divino tesoro. Así que, al igual que Dorian Gray vendió su alma al diablo, ésta le vendió la suya a Darvulia quien la convenció de que gracias a la sangre, podría volverse invunerable, conservando así eternamente su belleza.
Jugando a la inmortalidad, la bruja le enseñaba a Erzsebet a creer que era posible triunfar sobre la vejez y vencer a la muerte. Fue así que la inició en los más crueles juegos: Le enseñó a ver morir y el significado de ver morir.

Sin título 3

Lo mejor de la masturbación son las caricias y los besos de después..

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