Eros procede del Caos, representa el amor físico, el instinto reproductivo.
Enormemente bello, se casó con Psique, el Espíritu, una joven de inigualable belleza. Es por ello que Afrodita, sintiéndose celosa, intentó persuadir a su hijo para que lanzara contra la joven una flecha envenenada de fealdad y angustia, no consiguiendo más que aumentar la atracción entre ambos.
Los dos esposos disfrutaban de una relación intensa y feliz y a pesar de que cada noche hacían el amor apasionadamente, Psique tenía prohibido mirar el rostro de Eros cuando yacían juntos, esa era la única condición impuesta por los dioses, ya que la mentalidad de la Grecia antigua no concebía una relación perfecta.
Una noche, devorada por las dudas sembradas por sus hermanas ante tan extraña e injusta situación, no pudo evitar mirarle a la cara mientras se amaban, reconociendo en él a un hombre aún mas bello de lo que creía. A Psique le tembló el pulso y de sus manos brotó un aceite abrasador que quemó la piel de Eros, rompiéndose la magia y el amor entre ellos.
Ella fue castigada por Afrodita a descender al Tártaros y pedir a Perséfone un cofre que debía permanecer cerrado, pero una vez más la curiosidad hizo que abriera la tapa, quedando sumida en un sueño eterno.
Eros seguía enamorado de Psique y sufriendo la pérdida de su amor la buscó desesperadamente hasta encontrarla en los infiernos, inmóvil, fría.
El Amor despertó al Espíritu con un beso. El Espíritu devolvió al Amor el beso mirándolo a los ojos.
Enormemente bello, se casó con Psique, el Espíritu, una joven de inigualable belleza. Es por ello que Afrodita, sintiéndose celosa, intentó persuadir a su hijo para que lanzara contra la joven una flecha envenenada de fealdad y angustia, no consiguiendo más que aumentar la atracción entre ambos.
Los dos esposos disfrutaban de una relación intensa y feliz y a pesar de que cada noche hacían el amor apasionadamente, Psique tenía prohibido mirar el rostro de Eros cuando yacían juntos, esa era la única condición impuesta por los dioses, ya que la mentalidad de la Grecia antigua no concebía una relación perfecta.
Una noche, devorada por las dudas sembradas por sus hermanas ante tan extraña e injusta situación, no pudo evitar mirarle a la cara mientras se amaban, reconociendo en él a un hombre aún mas bello de lo que creía. A Psique le tembló el pulso y de sus manos brotó un aceite abrasador que quemó la piel de Eros, rompiéndose la magia y el amor entre ellos.
Ella fue castigada por Afrodita a descender al Tártaros y pedir a Perséfone un cofre que debía permanecer cerrado, pero una vez más la curiosidad hizo que abriera la tapa, quedando sumida en un sueño eterno.
Eros seguía enamorado de Psique y sufriendo la pérdida de su amor la buscó desesperadamente hasta encontrarla en los infiernos, inmóvil, fría.
El Amor despertó al Espíritu con un beso. El Espíritu devolvió al Amor el beso mirándolo a los ojos.


